Van jugueteando sobre el teclado, hábiles las manos
y se llena la partitura de claves y pentagramas.
Salen las notas, unas tras otras, formando fonogramas
con moderadas y finas cadencias, al sonido de los pianos.
Es la armonía de ballet que la bailarina espera,
al posar paciente y desentendida para el pintor,
quien ajustando el pincel y la paleta se hace creador,
al trazar un expresivo óleo encima de la tela.
Chasquea el cincel del hábil escultor sobre la roca
al crear figura humana adornada de follaje;
el vate, para producir inspiradas rapsodas.
Todos se motivan y crean su mensaje
al convertir el amplio espacio, en el estudio.
28 de Octubre de 1990 y 25 de julio y 2 de noviembre de 2014
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