
que en el sosiego
mi mente en trance se pone a prueba
y con fe espera
sacar de ese silencio
todo el aprecio,
que el ser tiene encomendado al alma
en calma.
Se gesta entonces en el intelecto
con todo anhelo
todo el empeño de ser mejor en la esperanza,
es la bonanza.
Y el hombre se hace casto,
es el recato.
Medellín, 25 de febrero de 1992