Tarareando un cántico de amor
Expandí el ser por el planeta,
Y me creí, que todo era a pedir
De boca: fácil, facilísimo;
Pero no era así… requería pasión.
Entonces, emprendí sin temor
La primera tarea completa,
Llenándome de alegría. Sin sucumbir
Saqué energías del ostracismo
Y me lancé a la pertinaz acción.
Se fueron presentando yerros:
Grandes, moderados y pequeños.
A los dos últimos les hacía trizas;
Al primero, rodeaba de entusiasmo
Para aproximarle al anhelado fin.
A veces se dificultaban los procesos,
Requiriendo fortalezas y empeños,
Para volverles débiles briznas.
¡Vaya soluciones, eran de pasmo!,
¡Qué alegría! Ver así… el confín.
Medellín, 21 de diciembre de 2006