
Feliz de aspirar el mejor aire cada mañana.
Divisar el humo nuboso, que expele el cosmos.
Sentir el ruido de la rúa, costumbre humana
despertando diariamente en este macrocosmos.
Este diario vivir, me empalaga de ricas mieles
y me embelesa, igual que se hace con la amada.
Y me engasta, al azar, en las calles con los fieles,
formando entre todos, una hilera acamada.
Ser feliz, es insertarse con la naturaleza;
es percibir todos y cada uno de sus olores;
es abrazar y sentir de natura toda esencia;
es penetrar el escampado erial de la labranza;
es divisar los tonos matizados de colores;
y es doblar la rodilla, en gracias, por la esperanza,
9 de marzo de 2010