
Esos ojos que hablan...
Y se salen de sus órbitas,
insinúan que aman
en silencio y a solas.
Me estremece el fondo
de mi ser intranquilo
que te quiere tan hondo
aún en tu amor huidizo.
¡Hay! y albergo tristeza
de no ser tuyo al fin.
Se que no es tu entereza
quererme por fin.
Siento inmensa derrota,
pues no hallo reemplazo en otra.
18 de febrero de 1990