
Me embriago con tu beso melifluo
que es miel como el panal de las abejas.
Me quemo con tu regazo flamígero
que es fuego como lo son las llamas eternas.
Cada vez que de ti yo me embriago,
todos tus besos me queman.
Cada vez que de tu regazo me hago,
tus caricias me embelesan.
Cómo decir que no, o cómo decir que sí:
Eres miel y eres fuego...
Eres ternura por doquier, así
es como en tu melosidad y en tu pasión
dócilmente me entrego...
Entonces, haz de mí y del amor, miel y fuego.
Medellín, 5 de febrero de 2006