
Me hago furtivo
al contemplar el contorno
de un cuerpo atractivo
que recrea mi ojo.
Es tan bella tu esbeltez,
elegante y fugaz...
Que obliga al pensamiento y deseo a la vez
ser osado y pertinaz.
Más sin embargo, debo guardar silencio
y contentarme con renunciar,
porque está vedado este encuentro
para satisfacer el ansia de amar;
pues tengo un sagrado compromiso
de amar otro cuerpo sumiso.
10 de enero de 1990