Cuánto quisiera volver a añorar:
Cuando en aquellos años mozos disfrutábamos de bailar.
Cuando catar un almuerzo callejero era disfrutar.
Cuando viajar por el mundo era descansar.
Cuando nos amábamos sin rodeos y vivíamos para ambos.
Cuando tu voz y la mía eran melodías que regodeaban el sentimiento.
Cuando el vaho no mortificaba porque nos amábamos.
Cuando añorábamos que volviera la noche para volvernos a encontrar.
Cuando un rasguño al menos, era una herida profunda del contrario.
Cuando nos perdonábamos todas nuestras faltas.
Cuando libar el trago era un entretenimiento.
Cuando todo era tranquilo pues no había problemas de fondo.
Han pasado los años y aunque estamos bajo el mismo techo:
No nos amamos.
No nos divertimos bailando.
No degustamos el almuerzo callejero.
No viajamos por el mundo.
No descansamos.
No nos amamos sin rodeos, no nos vivimos para ambos.
No escuchamos en la voz melodías joviales de sentimientos.
No soportamos el efluvio del respirado.
No añoramos el encuentro nocturnal.
No nos perdonamos las faltas así por mínimas que sean.
No atendemos la enfermedad del otro, nos interesamos poco.
Aun con todo y eso, espero recuperar:
La amistad que se vuelve íntima.
La amistad que añora una pareja.
La amistad que alboroza al corazón.
La amistad que perdona las cuitas.
La amistad que permite amarnos sin medida.
La amistad que evoca el reencuentro crepuscular.
La amistad que perdona las heridas.
La amistad que no sabe sino amar.
La amistad que recupera el ayer.
La amistad que se engasta en el hoy.
La amistad que no hace sino enamorar.
Porque perderte es palabra que borré para siempre:
Porque perderte es desandar lo vivido como si nada hubiera pasado.
Porque perderte es renunciar al destino.
Porque perderte es contradecir la creación.
Porque perderte es malograr el futuro.
Porque perderte es matar el ímpetu del amor.
Porque perderte es entrar al laberinto de la soledad.
Porque perderte es renunciar a la amistad.
Porque perderte es no luchar por sanar las heridas.
Porque perderte es darse por vencido.
Porque perderte es olvidar.
Porque perderte es dejarte de añorar.
Medellín, 6 de diciembre de 2008
Solo en la poesía se descubre la esencia de la existencia humana y la palabra adquiere el sentido primigenio que le fue robada por la razón instrumental.
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viernes, 12 de diciembre de 2008
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