
Una bella mañana soleada y sin brisa
salí al balcón porque escuché un trinar;
como exhalación volaron de prisa
dos aves que entretenían, con melodioso piar.
Observé que en un colgante cuerno frondoso
un nido entre sus hojas se entretegía,
y dos huevos posaban en el piso ondoso:
cual aves a nacer, sí cascarón crujía.
Las aves padres gorjeando regresaron,
y en el fondo del nido la pajara se posó,
chasquido se oyó, y par de aves aparació,
¡huy...! y se aumentó el clan familiar.
Los pájaros vinieron anidaron y volaron
a otros lares: Amenizar con su suave trinar.
24 de mayo de 2009