Estoy mudo...
No encuentro palabras interiores
para desatar ese nudo de silencio
que atropella mis acciones.
Siento hacia mi interior,
una tristeza y una alegría,
la primera incuba en mi el rubor
y la segunda una sana sonrisa.
Me regreso hacia mí
escrutando lo profundo del intelecto
y hallo una imagen carmesí
divagando en ese medio,
como una sin igual doncella
vestida de blanco su piel canela.
9 de enero de 1990
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