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sábado, 26 de noviembre de 2011

LA INOCENCIA


Casta y pura la criatura.
Apenas como el capullo
Empezando a surgir.
Vida nueva y vastedad,

De fácil hilatura,
Que apenas oye el arrullo
Y el impulso de huir
De la inocencia a la pubertad.

Es la verdad,
Para mantenerse en estado primero
Difícil la castidad.

Al mundo se llega como romero
Y se abre la conciencia,
Dejando atrás… La añorada inocencia.

Medellín, 22 de abril de 2009

sábado, 19 de noviembre de 2011

GABRIELA MISTRAL


Seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nace en Vicuña Chile el 7 de abril de 1889, donde hoy existe un museo dedicado a ella, y fallece en Nueva York, el 10 de enero de 1957.

Feminista, Pedagoga, diplomática y poetisa. Fue el primer latinoamericano en ganar el premio nobel de literatura en 1945.

A los quince años publicó sus primeros versos en la prensa local e inició sus estudios como maestra. En 1914 se consagró como poeta en los juegos florales de la capital de Chile con “los sonetos de la muerte” que hacen parte de su libro Desolación publicado en 1922 por el instituto de las Españas de Nueva York.

Su esposo fue Romelio Ureta, quien se suicidó, y se comenta que “los sonetos de la muerte” fueron versos que se relacionaron con el suicidio y dio nacimiento al mito, del gran amor entre ambos.

Fue Cónsul en Nápoles, en Lisboa, y Nueva York. Representó a Chile en la Asamblea de las Naciones Unidas.

Su obra poética fue modernista, reflejándose en Amado Nervo con alguna influencia de Frederick Mistral de quién tomó el seudónimo, de Rubén Darío, Gabriel D’Annunzio y del estilo de la Biblia. Sus temas predilectos fueron: El amor, la maternidad, la naturaleza americana, el cristianismo, la muerte.

En 1917 Julio Molina Núñez y Juan Agustín Araya publicaron la antología poética de chile, Selva Lírica, donde aparece el nombre real de la poeta: Lucila Godoy.

En 1924 se publica “lecturas para mujeres a la enseñanza del lenguaje”, “ternura” y “canciones para niños”; en 1938 “tala”; 1950 “poemas de las madres”; “lagar” en 1954. Después de su muerte ha habido varias publicaciones.

Obras: canción amarga, besos, ausencia, balada de mi nombre, apegado a mí, atardecer, adiós, amo amor, agua, ausencia, etc.

Fue colaboradora en el diario El Coquimbo de Serena y en La Voz de Elqui de Vicuña.

Estando en Temuco, partió para Santiago de Chile en 1921 y durante su instancia en Araucania conoció a un joven llamado Neftalí Reyes, que posteriormente se conoció mundialmente como Pablo Neruda.

Su poesía se ha traducido al inglés, italiano, francés, sueco, alemán; y ha sido referente de varios escritores Latinoamericanos como Pablo Neruda y Octavio Paz.

SONETOS DE LA MUERTE

I
Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondo recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!

II
Este largo cansancio se hará mayor un día,
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir
arrastrando su masa por la rosada vía,
por donde van los hombres, contentos de vivir…


Sentirás que a tu lado cavan briosamente,
que otra dormida llega a la quieta ciudad.
Esperaré que me hayan cubierto totalmente…
¡y después hablaremos por una eternidad!

Sólo entonces sabrás el por qué no madura,
para las hondas huesas tu carne todavía,
tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir.

Se hará luz en la zona de los sinos, oscura;
sabrás que en nuestra alianza signo de astros había
y, roto el pacto enorme, tenías que morir…

III
Malas manos tomaron tu vida desde el día
en que, a una señal de astros, dejara su plantel
nevado de azucenas. En gozo florecía.
Malas manos entraron trágicamente en él…

Y yo dije al Señor: “Por las sendas mortales
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar!
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!”

¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor».

Se detuvo la barca rosa de su vivir…
¿Que no sé del amor, que no tuve piedad?
¡Tú que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!

sábado, 12 de noviembre de 2011

ARBOL Y FRASE


¡Que bellos esos árboles!
¡Que bellas esas frases!
Los dos se conjugan para decirnos
la vida es un sendero de lo que haces.

Medellín, 28 de abril de 2010

sábado, 5 de noviembre de 2011

JOSÉ EUSTASIO RIVERA


Nace en Neiva Colombia en l889, y muere en Nueva York en l928. Maestro normalista y doctor en derecho por la Universidad Nacional de Bogotá. Congresista, inspector del gobierno en explotaciones petrolíferas del Magdalena e integrante de la comisión delimitadora de frontera entre Colombia y Venezuela.
La experiencia como comisionado limítrofe lo condujo a la selva de su país donde se inspira en su creación literaria, cimentando las raíces de su infancia y la fantasía de su juventud.
En 1921 se edita el libro de poemas “Tierra de Promisión” que le dio gran realce nacional, pero fue su novela “La Vorágine” la que lo catapultó a la fama como clásico de la narrativa realista pre – mágica. Esta obra se ha considerado como la gran novela de la selva Latinoamericana.
Habiéndose convertido en un símbolo de su país por su obra “La Vorágine”, como poeta fue bastante deslumbrante, aunque no se conoce por este extraordinario talento. Menciono algunos poemas de su obra poética: Esta noche, Grabando en la Llanura, En un bloque saliente, Con pausados vaivenes…, Mientras las palmas tiemblan, Soy un grávido río, Sintiendo, Cantadora sencilla, Vibradora de garra, En la estrellada noche, etc. Se observa en el nombre de la poesía, la influencia de la selva Colombiana, y sí nos adentramos en sus letras, igualmente nos regodea en su dimensión.
ESTA NOCHE

Esta noche el paisaje soñador se niquela
con la blanda caricia de la lumbre lunar;
en el monte hay cocuyos, y mi balsa que riela
va borrando luceros sobre el agua estelar.

El fogón de la prora, con su alegre candela,
me enciende en oro trémulo como a un dios tutelar;
y unos indios desnudos, con curiosa cautela,
van corriendo en la playa para verme pasar.

Apoyado en el remo avizoro el vacío,
y la luna prolonga mi silueta en el río;
me contemplan los cielos, y del agua al rumor

alzo tristes cantares en la noche perpleja,
y a la voz del bambuco que en la sombra se aleja,
la montaña responde con un vago clamor.

SOY UN GRÁVIDO RÍO...

Soy un grávido río, y a la luz meridiana
ruedo bajo los ámbitos reflejando el paisaje;
y en el hondo murmullo de mi audaz oleaje
se oye la voz solemne de la selva lejana.

Flota el sol entre el nimbo de mi espuma liviana;
y peinando en los vientos el sonoro plumaje,
en las tardes un águila triunfadora y salvaje
vuela sobre mis tumbos encendidos en grana.

Turbio de pesadumbre y anchuroso y profundo,
al pasar ante el monte que en las nubes descuella
con mi trueno espumante sus contornos inundo;

y después, remansado bajo plácidas frondas,
purifico mis aguas esperando una estrella
que vendrá de los cielos a bogar en mis ondas.

sábado, 29 de octubre de 2011

ESTRELLA DEL MAR


Se ve el cabezo en la ecuórea
bañado de gozo por rayos de maría
que se eleva majestuosa con su nimbo,
cubriéndola, como sus pétalos al lirio.

Es la madre del creador e intercesora
que clama al cielo por la masa pecadora,
para que el padre bueno entre a redimir
al hombre, que al faltar a ley, tiene que morir.

Penden de su aureola rayos con resplandor,
haciéndola Bondad Divina como al Creador,
y el peregrino al descubrir la estancia

se inclina y orante en reverencia
rinde tributo, ¡ah, y amor!, en altamar
a la reina del cielo y estrella del mar.

4 de enero de 1991

sábado, 22 de octubre de 2011

MANUEL ACUÑA NARRO


Estudiante de medicina y poeta Mexicano, nace en 1849 y fallece en 1873 a la edad de 24 años. Hijo de Francisco Acuña y Refugio Narro. Estudió en el colegio Josefino de Saltillo y en 1865 se traslada a México al colegio San Ildefonso a estudiar matemáticas, latín, francés y filosofía. En enero de 1868
inicia estudios en la escuela de Medicina y se radica en el cuarto número 13. Compartió en este sitio con los escritores jóvenes de la época: Juan de Dios Peza, Manuel M. Flores, Augusto F. Cuenca, Gerardo M. Silva, Javier Santamaría, Juan B. Garza, Miguel Portilla, Vicente morales, entre otros.
Inicia su carrera literaria en 1868 escribiendo una elegía a la muerte de su compañero Eduardo Alzúa. Funda en compañía con Agustín F. Cuenca y Gerardo Silva y otros intelectuales, la sociedad literaria “Netzahualcóyotl”, dando a conocer sus primeros versos. Todos los trabajos presentados allí fueron publicados en la revista “El Anáhuac” en 1869 y en un folletín del periódico “La Iberia”. En 1971 se estrenó “El Pasado”, drama de su inspiración.
Rosario de la Peña fue la mujer que estuvo más cerca de él, y la historia deja entrever sin afirmarlo porque el poeta tampoco dejó rastro de esto, el peso sobre su estado de ánimo que terminó con su muerte trágica al consumir cianuro potásico. Rosario despertaba por igual loca pasión de Acuña, el deseo de Flores, la senil adoración de Ramírez y el cariño devoto de Martí. Con su poesía, estos cuatro hombres ensalzaban a Rosario.
Obra poética de Manuel Acuña Narro:
Ante un cadáver, una limosna, adiós a México, Misterio, Nada sobre nada, un sueño, amor, pobre flor, Nocturno a Rosario, hojas secas, a la patria, a un arroyo, lágrimas, un sueño, los beodos, historia del pensamiento, el ruiseñor Mexicano, yo sé por qué es, a rosario, la felicidad, entre otros poemas.

NOCTURNO A ROSARIO

I
¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto
al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.

II
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.

III
De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.

IV
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.

V
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
más si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Qué quieres tú que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Qué quieres tú que yo haga
con este corazón?

VI
Y luego que ya estaba
concluido tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar;
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar...

VII
¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Dios!

VIII
¡Figúrate qué hermosas
las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en ello
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más por ti.

IX
¡Bien sabe Dios que ese era
mi mas hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!

X
Esa era mi esperanza...
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!

sábado, 15 de octubre de 2011

DIVINIDADES MARINAS


En la maravillosa llanura del ponto
divisase Nereo, Forcis y Taumante,
Naciendo como el sol en el orto
vagan en la ecuórea, trashumante.

Y Ponto amante de su madre Gea
Engendró también divinidades marinas:
Hembras... a Ceto y a Euribia,
Y todas resplandecen, como rosmarinas;

ellas soplan, y al deslizarse, el ulular
es su aullido. Vagarosas van rondando
y sutil estela en la mar van dejando.

Son entre la mitología, dioses divinos;
y en el espacio, símil al catavinos;
y en el orbe, su aspecto es el de vagar.

Medellín, 18 de febrero de 2008

SENDEROS PRIMAVERALES

  Fuente Escondida Iba recorriendo senderos primaverales una tarde florida… Cuando en una fuente escondida hallé, en ensortijados de e...